El anda del Señor de los Milagros, de cerca de dos toneladas, recorrió las calles del Centro Histórico cargada por decenas de fieles. Este año luce una renovada ornamentación tras ser restaurada por un joyero que trabajó anteriormente en la iglesia de Las Nazarenas de Lima.
El mes morado comenzó en Arequipa con una multitudinaria procesión del Señor de los Milagros, una de las manifestaciones religiosas que congrega cada año a miles de fieles en el Centro Histórico de la ciudad. Desde tempranas horas, los devotos acompañaron el recorrido de la imagen del Cristo Moreno entre oraciones, cánticos, incienso y muestras de fe.
La jornada comenzó aproximadamente a las 6:00 horas, cuando el anda salió del templo San Agustín para iniciar su recorrido por las principales calles del centro de Arequipa. Decenas de personas se congregaron a su paso para observar la imagen, elevar sus oraciones y agradecer por los favores y milagros que, según su fe, han recibido.
Uno de los principales detalles que llamó la atención este año fue la renovada apariencia del anda. Después de aproximadamente 76 años, parte de la base y los elementos de orfebrería que acompañan al Cristo Moreno fueron sometidos a un proceso de restauración a cargo de un joyero procedente de Lima, quien anteriormente trabajó con elementos relacionados con la iglesia de Las Nazarenas.
La intervención permitió recuperar parte del brillo y la presentación de los objetos que forman parte de esta tradicional estructura religiosa, considerada uno de los principales símbolos de la devoción al Señor de los Milagros en Arequipa.
Un anda de casi dos toneladas
El anda del Señor de los Milagros en Arequipa destaca también por sus dimensiones y peso. De acuerdo con Alonso Del Carpio, mayordomo de la hermandad, la estructura pesa cerca de 2 mil kilogramos y es trasladada por aproximadamente 40 personas durante la procesión.
El peso está relacionado con el tamaño del anda, que alcanza cerca de dos metros de altura, además de los elementos de orfebrería que forman parte de su estructura. Entre estos destacan piezas elaboradas principalmente en plata y oro, que fueron sometidas recientemente a trabajos de restauración.
Durante el recorrido, las calles del Centro Histórico se llenaron de devotos que esperaron el paso de la imagen. Muchos participaron de la procesión con velas, mientras otros acompañaron el recorrido entre oraciones y muestras de agradecimiento.
Entre los asistentes también se observaron mujeres que caminaban descalzas y vestían el tradicional hábito morado como una expresión de sacrificio, penitencia o agradecimiento por algún favor recibido. Algunas de ellas llevaban cruces durante el recorrido.
Finalmente la primera procesión del mes morado reunió a familias, devotos, integrantes de la hermandad y miembros del cuerpo de bomberos, quienes acompañaron al Señor de los Milagros en una jornada marcada por la tradición y la fe de los arequipeños.

