El economista Eduardo Recoba explicó que la actual preocupación por el abastecimiento de gas estaría vinculada a problemas en las líneas de transporte del recurso, cuya operación está a cargo de la empresa responsable de los ductos. Esta situación se originó tras una deflagración registrada en la provincia de La Convención, en Cusco, lo que afectó temporalmente el suministro hacia distintos puntos de distribución del país.
El especialista indicó que esta interrupción ha generado incertidumbre principalmente entre los principales conductores del transporte público, privado y en la población en general, debido a la dependencia que existe del gas natural.
Recoba sostuvo además que el Perú no cuenta con una política pública energética sólida directamente vinculada al gas, lo que dificulta una respuesta rápida ante este tipo de contingencias.
Asimismo, advirtió que frente a este tipo de coyunturas siempre existe la tentación de algunos actores de especular con bienes esenciales, elevando los precios de la gasolina o del gas doméstico. En ese sentido, señaló que los más perjudicados serían los taxistas , quienes dependen directamente de estos combustibles para poder solventar sus gastos.
El economista también explicó que el contexto que la problemática internacional no justifica una subida considerable en los precios. Indicó que en las últimas horas se ha observado una moderación en la tensión bélica en el Cercano Oriente, lo que ha evitado una presión mayor sobre el precio internacional del petróleo. Según precisó, este 5 de marzo el barril de crudo se mantiene alrededor de los 87 a 88 dólares.
En ese sentido, remarcó que no habría motivo para que el precio de la gasolina aumente de manera significativa, señalando que un eventual ajuste no debería superar los 0.06 centavos por litro.
Finalmente, Recoba exhortó a la población a mantener la calma y evitar generar pánico ante rumores de desabastecimiento o alzas desmedidas en los precios. Asimismo, pidió a las autoridades fiscalizar a los establecimientos de venta de combustibles para evitar prácticas de especulación que perjudiquen a los consumidores.
