Las recientes señales de intensificación del fenómeno de El Niño en Chile han generado preocupación en la región y vuelven a poner la atención sobre los posibles efectos que podría enfrentar el Perú. Aunque ambos países presentan condiciones climáticas distintas, especialistas advierten que el territorio peruano mantiene un nivel de vulnerabilidad elevado debido a su geografía, la presencia de quebradas, ríos cercanos a zonas urbanas y la ocupación de áreas expuestas a desastres naturales.
Perú enfrenta riesgos por lluvias intensas
De presentarse un fortalecimiento del fenómeno de El Niño, el Perú podría experimentar un aumento de las precipitaciones, principalmente en la costa norte y otras regiones del país. Este escenario podría favorecer la ocurrencia de huaicos, desbordes de ríos, inundaciones y daños en infraestructura pública y privada.
Los antecedentes muestran la capacidad destructiva de estos eventos. Durante el Niño Costero de 2017, miles de familias fueron afectadas por inundaciones y deslizamientos, además de registrarse daños en viviendas, carreteras, cultivos y servicios básicos.
Zonas vulnerables podrían enfrentar mayores impactos
Uno de los principales desafíos para el Perú es la exposición de diversas ciudades y comunidades ubicadas cerca de ríos, quebradas y zonas de ladera. Ante lluvias intensas, estos sectores podrían registrar interrupciones en las vías de transporte, afectación de viviendas, cortes de servicios esenciales y pérdidas económicas.
El sector agrícola también podría verse comprometido debido a cambios en los ciclos productivos. Mientras algunas zonas podrían enfrentar exceso de agua y daños en cultivos, otras podrían experimentar alteraciones en sus temporadas habituales de producción.

Pesca y economía también en riesgo
El incremento de la temperatura del mar asociado a los eventos de El Niño puede modificar la distribución de especies marinas, generando cambios en la actividad pesquera y afectando a las comunidades que dependen de este sector económico.
La prevención es clave
Aunque la magnitud del impacto dependerá de la intensidad del fenómeno, las condiciones oceánicas y la respuesta de las autoridades, especialistas destacan que la prevención será fundamental para reducir los riesgos.
Entre las medidas necesarias se encuentran la limpieza de cauces, el reforzamiento de infraestructura vulnerable, la implementación de sistemas de alerta temprana y la preparación de la población ante posibles emergencias.
Frente a las señales registradas en Chile, el desafío del Perú no solo está en monitorear la evolución de El Niño, sino también en reducir las condiciones de vulnerabilidad que pueden convertir un evento climático en una emergencia de gran escala.

